¿Por qué las bombillas LED a veces se quedan "parpadeando" o levemente encendidas cuando apagas el interruptor?
Seguro que te ha pasado alguna vez en casa: apagas la luz de la habitación antes de dormir y, al cabo de unos segundos, te percatas de algo extraño en la oscuridad. La bombilla LED del techo o de la lámpara de la mesilla no está completamente apagada: se queda emitiendo un fulgor fantasma, un brillo tenue o da pequeños parpadeos intermitentes.
Parece un fenómeno sacado de una película de misterio o un defecto de fábrica de la bombilla, pero la explicación es puramente eléctrica y física.
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| Bombilla led encendida |
El secreto de los LED: Funcionan con muy poca energía
Para entender por qué ocurre esto, primero hay que recordar la diferencia con las bombillas incandescentes o halógenas de toda la vida. Aquellas viejas bombillas necesitaban una cantidad enorme de electricidad y calentar un filamento de wolframio hasta ponerse al rojo vivo para emitir luz. Si cortabas el interruptor, la energía caía a cero de inmediato y el filamento se apagaba al instante.
Los LED (diodos emisores de luz) funcionan de un modo totalmente distinto. Son semiconductores hipereficientes que apenas necesitan una milésima parte de esa energía para excitarse y empezar a brillar. Y aquí es precisamente donde radica el problema.
Los culpables: Corriente de fuga e inducción en las paredes
Cuando apagas la luz, lo normal es que el interruptor corte físicamente el flujo eléctrico que llega a la bombilla. Sin embargo, en muchos hogares se producen pequeñas corrientes residuales que consiguen llegar hasta el casquillo a través de los cables empotrados en las paredes:
La inducción electromagnética: Los cables eléctricos que recorren tu casa transportan corriente alterna. Cuando varios cables van juntos por el interior de un mismo tubo en la pared (por ejemplo, el cable del enchufe y el del interruptor), se crea un campo electromagnético. El cable con corriente "activa" induce una mini corriente parásita (corriente de fuga) en el cable que va hacia la lámpara, aunque el interruptor esté abierto.
Interruptores con luz piloto: Si tu interruptor tiene una pequeña lucecita LED o de neón para localizarlo en la oscuridad, esa lucecita necesita un circuito cerrado mínimo para funcionar. Ese diminuto caudal de corriente que utiliza pasa constantemente por la bombilla del techo.
Instalaciones con el cable cambiado: En algunas ocasiones, por un pequeño error en el cableado de la vivienda, el interruptor corta el cable neutro en lugar de la fase, dejando la bombilla bajo tensión eléctrica permanente y a merced de cualquier pequeña derivación.
¿Cómo se soluciona?
Aunque este fenómeno no suele suponer un peligro grave para la seguridad de la casa, sí resulta molesto (sobre todo en dormitorios) y acorta la vida útil del circuito interno de la bombilla.
Para evitarlo, los electricistas suelen recurrir a pequeños componentes llamados condensadores de supresión o bypass conectados en paralelo junto a la bombilla. Este pequeño dispositivo se encarga de absorber esa electricidad residual estática o de inducción antes de que llegue al LED, desviándola y logrando que por fin se apague por completo.

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